Estrias en el embarazo

Las estrías son unas líneas que aparecen en determinadas partes del cuerpo, tanto de la mujer como del hombre, como consecuencia de la rotura de las fibras de colágeno y elastina que tenemos en la piel.

En el caso de las mujeres embarazadas, las estrías suelen aparecer a menudo en los pechos y en el abdomen debido al aumento de tamaño del útero a partir del segundo trimestre de gestación.

A continuación tienes un índice con los 8 puntos que vamos a tratar en este artículo.

¿Cómo son las estrías?

Durante el embarazo, es bastante frecuente que la mujer presente estrías en los senos o el abdomen, ya que son las zonas donde más se estira la piel en poco tiempo. Las estrías que aparecen a lo largo de la gestación se denominan striae gravidarum.

También pueden aparecer estrías en las nalgas, en la zona lumbar y, en general, en las zonas donde se acumula la grasa.

Existen dos tipos de estrías que pueden distinguirse fácilmente:

Estrías rojas

adquieren una tonalidad rojiza o violácea sobre la piel, y suelen presentar una diferencia en el relieve.

Estrías blancas

aparecen en la etapa final de las estrías, cuando la piel se aplana y ya no presenta rugosidad. Estas estrías pueden ser permanentes si no llegan a desaparecer.

Antes de que aparezcan las estrías, la piel se vuelve más fina, tirante y de color rosa. La mujer suele notar picores debido al estiramiento de la piel.

Las estrías suelen localizarse normalmente en partes del cuerpo que acumulan grasa, como el abdomen, caderas, pechos, muslos o glúteos. Son frecuentes en el embarazo, a partir de la semana 12, cuando el crecimiento del vientre se hace visible.

Al principio de su aparición, las estrías suelen tener un color rosado o rojizo, que posteriormente se convierte en blanco, y dan una sensación de picazón a la mujer.

¿Por qué aparecen?

Las estrías son un rasgamiento de las fibras de colágeno y elastina que se encuentran en la dermis, la capa interna de la piel.

Estas fibras son elásticas para adaptar la piel a los cambios de volumen. No obstante, cuando la piel se estira de forma brusca, como pasa en el embarazo, la producción de colágeno se ve alterada porque no hay suficiente tiempo para producirlo.

Como consecuencia, las fibras elásticas se rompen y aparecen estas cicatrices en la piel conocidas como estrías.

Además de los cambios bruscos de peso, existen otras causas de aparición de las estrías, como el uso de corticoides, la piel seca, la mala alimentación o, incluso, puede haber una causa hereditaria.

Factores de riesgo

Como hemos dicho, es muy frecuente que las mujeres embarazadas presenten estrías, sobre todo en el segundo y tercer trimestre.

Además, existen algunos factores de riesgo que contribuyen a la formación de estas microrroturas en la piel:

  • Índice de masa corporal (IMC) elevado
  • Ganancia de peso excesiva durante el embarazo
  • Semanas de embarazo: son más frecuentes cuanto más avanzada esté la gestación
  • Edad materna: las mujeres jóvenes suelen presentar más estrías
  • Embarazo múltiple
  • Segundo embarazo
  • Polihidramnios
  • Peso fetal elevado

Cómo evitar las estrías

En primer lugar, hay que destacar que no existe ningún tratamiento antiestrías que sea 100% efectivo para evitar su aparición durante el embarazo.

Sin embargo, todas las mujeres embarazadas deberían seguir algunos cuidados para que no salgan estrías, ya que es difícil borrarlas una vez han aparecido.

A continuación, vamos a comentar algunos consejos para prevenir las estrías.

Hidratación de la piel

uso de cremas hidratantes o antiestrías varias veces al día, especialmente, al salir de la ducha. También está muy recomendado el uso de aceite de almendras, rico en ácidos grasos y vitamina E, para tratar las estrías. Las cremas y los aceites ayudan a devolver la elasticidad de la piel y a regenerarla.

Beber mucha agua

mantener la correcta hidratación del cuerpo también ayuda a favorecer la eslasticidad de la dermis.

Exfoliar la piel

ayuda a la renovación celular y a mejorar la producción de colágeno. Es preferible hacerlo muy suavemente y utilizar productos naturales.

Ejercicio físico moderado

estar en forma ayuda a tonificar la piel y mantenerla más elástica.

Masajes circulares

al aplicar las cremas o aceites en las zonas más vulnerables, como los pechos y la tripa, para estimular la circulación.

Cuidar la alimentación

llevar una dieta equilibrada rica en vitaminas A, C y E para favorecer la producción de colágeno.

Evitar la exposición al sol

la piel se sensibiliza y se reseca rápidamente al estar expuestos al sol. Es importante utilizar cremas solares con factor de protección elevado y cubrir la piel la mayor parte del tiempo posible.